Casaldomar antes y ahora. Las vistas, los caminos empedrados, el hórreo o las altas palmeras hacen que quien pasee por la finca de Casaldomar se pueda imaginar lo poco que ha cambiado este lugar. Y es que, como sucede con el buen vino, los años no hacen sino mejorar nuestra casa, haciendo que aumente –más aún si cabe- el encanto de Casaldomar.
El secreto de la eterna juventud de Casaldomar se basa en el respeto hacia el entorno y el mimo con el que se cuida cada rincón. Estas atenciones durante muchos años permitieron mantener joven y vivaz el hogar de una gran familia y ahora hacen las delicias de los huéspedes que vienen a Casaldomar buscando ese toque especial que caracteriza a los hoteles con encanto.

Terraza con vistas a la Isla de Cortegada

Jardines y fachada sur de Casaldomar

Bajada de piedra al hórreo

Fachada principal

Zona de barbacoa

Hórreo

Me repito….pero me encanta el hórreo…sin desmerecer para nada todo lo demás que también me encanta 🙂
Que nostalgia y deseo de pasear otra vez por esos caminos de la finca aunque la antigua “piscina” ya no esté ni el tejo de … ¿eran tres pisos no?
Ojalá pueda ir un dia
Buenos días, Víctor. Sería un placer poder recibirte en nuestra casa.